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El Kairós para que el obrero actúe

marzo 3, 2016
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Un Día Después
marzo 3, 2016
 
 

"Ahorita ven aquí estas maquinas bien tranquilitas, pero cuando estaban prendidas hacían ruido, hacían muuucho ruido" Dice un ex obrero en el ahora lobby de la Cineteca de Monterrey.​

Para los ex obreros de Fundidora el silencio es confusión.

 

Diciembre 27 de 1942, los dirigentes de la empresa deciden incrementar el capital de la sociedad a 50 millones de pesos para las obras del Horno Alto 2 quintuplicando el capital inicial de Fundidora (10 millones de pesos). Para el 8 de julio del ’43 el Horno ya está activo y no cesaría sus actividades hasta el cierre de la empresa en 1986. ​

Por aquellos años, la segunda guerra mundial afectaba a EUA, dificultando la importación de materiales necesarios para la construcción del Horno Alto 2, los siderúrgicos formaban parte de lo que los estadounidenses consideraban como materiales esenciales para la guerra, por lo cual Fundidora se vio en la necesidad de enviar a un representante a Nueva York con la finalidad de terminar la gestión del Horno Alto 2. Finalmente las negociaciones se resuelven en 1941 a través de un vínculo favorable entre Fundidora y la compañía Texana Sheffield Steel Corporation. ​

En el año 1989 Mario M. Secundino (Ex obrero de Fundidora), forma parte del equipo de PROTEXA para desmantelar el Horno Alto 2, único Horno construido enteramente por personal de Fundidora, al pasar de los años ha quedado rezagado en la carrera tecnológica y sin propuestas futuras para el patrimonio industrial es vendido como chatarra. “Yo había sido soldador en Fundidora, entonces me contrataron rápido para desmantelar porque había que chatarrear, convertir los pedazos grandes del Horno en láminas, para que se pudieran transportar en pedacitos y pues eso lo hacíamos a puro soldador.” Dice Mario mientras me muestra su credencial de trabajo de aquel año. Al preguntarle cuanto tiempo duro el desmantelamiento, no supo precisarlo, “Hubo un problema, no me acuerdo que problema hubo, pero yo me salí, estaba muy peligroso, había que subirse hasta mero arriba y soldar en las alturas, imagínate que hasta había gente que se quedaba paralizada del miedo, y pues yo no volví”. ​

Hoy, el Horno 3 alberga en su interior un museo y el Horno 1 ostenta el título de primer obra arquitectónica de su tipo en Latinoamérica, ambos han sido declarados Monumentos Artísticos de la Nación y por lo tanto se les destina un presupuesto de protección, mientras que, el Horno Alto 2 símbolo en su momento de autonomía y liderazgo, hoy se encuentra en ruinas. ​

La Ruina es lo que permanece cuando todo lo demás se ha ido, en un Fundidora donde toda construcción ameritó una renovación: las adecuaciones para que Nave generadores fuera un recinto cerrado, la tardía remodelación de la Nave Lewis o la reciente capa de pintura dada al Horno Alto 1 opacan a la pequeña plaza de cemento que hoy llaman irónicamente “Mirador los Hornos” construida encima de los restos del Horno Alto 2, la ruina prematura.​

"Aquí en Fundidora el único lugar donde escuchábamos música era en el restaurante o cuando salíamos de baile" me dice Ponciano ( Ex Líder sindical de los obreros) , “Si es cierto, había unas bocinillas en el restaurante, pero casi ni se escuchaban” comenta José Luis (otro ex obrero). Los niveles de presión sonora que emitían las maquinas imposibilitaban el uso del radio y la mayoría de los trabajadores utilizaban audífonos protectores, por lo tanto la música sonaba solo en los momentos de ocio. ​

Para los ex obreros de Fundidora el ruido es bienestar. ​

“Yo le iba a dejar el lonche a mi papa, a eso de las 11:30 o pasaditas salía de mi casa y me agarraba el programa ese (El Molcajete) camino a Fundidora, se escuchaba en las radios de las casas cuando iba yo pasando, y duraba como una hora o no me acuerdo, pero lo escuchaba de ida y vuelta. Y siempre comenzaba con los Montañeses del Álamo, la canción se llamaba… No me acuerdo como se llamaba pero me acuerdo de algunos pedacitos, decía: vénganse por el atajo para que lleguen en un brete, que nos espera el relajo del merito molcajete. La estuve buscando en el youtube pero no la encontré, a ver si tú la encuentras.” Me dice Jose Luis mientras nos tomamos una coca cerca de la alameda.​

Wade Matthews improvisador y teórico musical comenta "La arquitectura estructura el espacio pero no el tiempo, por lo tanto podemos entender la ruina como la arquitectura desestructurada por el tiempo (...) La música en cambio estructura el tiempo, no el espacio. Así, si tuviera una relación recíproca con la arquitectura, sus ruinas tendrían que manifestarse en el espacio." ​

Una técnica de re-grabación que popularizo Alvin Lucier en 1969 dice que: Si se reproduce un estímulo sonoro en un recinto resonante y este estimulo es grabado, vuelto a reproducir y vuelto a grabar, repitiendo el proceso por N cantidad de veces, las frecuencias resonantes del cuarto se reforzaran, enmascarando el mensaje sonoro original, en otras palabras esta técnica permite que un sonido sea transformado (modulado) a través de un espacio específico, como si se tratara de una huella que imprime un espacio sobre un sonido. Para optimizar la técnica de Lucier se desarrolló un software especialmente diseñado para este proyecto, que permitió que el proceso de reproducción y grabación en loop se hiciera en automático 30 veces dentro de los vestigios del Horno Alto 2. ​

El silencio de este Horno ahuyenta al ex obrero que busca redimirse y reencontrarse con el pasado que se le niega. Solo reuniendo fragmentos de su historia se abrirá el portal del Kairós (el momento adecuado) para hacer una intersección con la eternidad y romper la barrera del tiempo cuantitativo. Estos 4 ex obreros se transportaron al pasado cuando grabamos la cortinilla del Molcajete, al rebotar las ondas sonoras de esta grabación en las paredes del Horno Alto 2 y construir su Ruina, las voces de estos ex mineros se fundirán con el tiempo para unirlos con lo perpetuo. ​



Audio completo


Creador:

Carlos Edelmiro

Fecha:

24 de mayo de 2016

Website:

Sitio Web


​Conmemoración del 30 aniversario del cierre


En el marco de la conmemoración del 30 aniversario del cierre de Fundidora, organizado por Fundidora 3x3 con sede en la escuela Adolfo Prieto -primer año que esta conmemoración se lleva a cabo dentro de las instalaciones del nuevo Fundidora- se presentó una lectura del proyecto y la escucha de los resultados de las grabaciones realizadas en el Horno Alto 2.

Primer Montaje de Lugar Común


​Publicación del disco El Kairós para que el obrero actúe con las grabaciones realizadas en el Horno Alto 2 y presentación en vivo junto a Ramón y José Luis Hernández (ex obreros de Fundidora) Editado y presentado en Lugar Común el 24 de mayo del 2016 con el apoyo de La Bienal FEMSA.

Hacedor de Ruinas


Software especialmente diseñado para este proyecto. Permitió que el proceso de reproducción, grabación, reproducción de la grabación y re-grabación se repitiera durante 30 veces en las ruinas del Horno Alto 2. *Programado en Max/MSP por Homero Salazar